lunes, 16 de mayo de 2011

¿Estamos preparados para la globalización?

A Coruña (España), 16 de Mayo de 2011

Vivimos tiempos confusos. Las fronteras éticas de los ciudadanos, los líderes científicos, la clase política y los poderes económicos aparecen difusas ante nuestros ojos ¿Donde están los límites?¿Donde el bien y el mal?¿Cual es el camino correcto?¿A donde nos lleva?

Solo las fronteras políticas de los estados permanecen en su lugar por la fuerza de la costumbre. ¿A donde nos llevará este estado de cosas si persiste la confusión, crecen los extremismos religiosos y  las divergencias entre democracias y dictaduras (dotadas ambas inmensos arsenales de armas convencionales y de destrucción masiva) y la ira ciudadana sigue "in crescendo" silencioso, presionada por las carencias de una población cada vez mayor de hambrientos, desheredados y desempleados llevados hasta el límite de su resistencia física y emocional?

En los últimos tiempos, luego de superada la guerra fría con sus tensiones políticas y militares de bloques, de alineados, no alineados y traficantes de armas y libertad varios, ha surgido un nuevo tipo de desequilibrio más allá de la perennemente inestable situación política, el desequilibrio económico nacido de un mal planteamiento de la globalización.

Se ha planteado una globalización económica, tanto a nivel de bloques supranacionales como mundial, en la que las clases políticas mundiales han ignorado su propia inconsistencia caótica como conjunto en el terreno político, sus profundas diferencias y desequilibrios en el terreno económico en el mundo preglobal. Y lo que es aun peor, todos ellos han ignorado a la ciudadanía para mirar únicamente por la salvación de sus clases dominantes cuando se han visto superados por una crisis económica que no han sabido prever ni controlar. No han querido ni sabido frenar los efectos perversos sobre los ciudadanos que son, a fin de cuentas, quien mantienen sus campos, fabricas, instituciones y ejércitos en marcha hacia un destino que ni ellos mismos parecen conocer.

Las complejas y poderosas maquinarias sociales, institucionales, burocráticas, políticas, económicas y militares conllevan con su complejidad una inercia enorme que hace difíciles los cambios y las correcciones de rumbo ¿Donde están los capitanes cualificados capaces de enderezar el rumbo? Solo veo un montón de botarates engreídos a los que se le fue la mano o quizás se les ha perdido.

Dios o el diablo nos cojan confesados. Espero que sepan encontrar un buen camino en el que no dejemos tras nosotros un montón de cadáveres sociales, tal como tenemos por costumbre, siguiendo las "leyes" de nuestra estúpida naturaleza humana.

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