miércoles, 28 de agosto de 2013

Inducir y/o forzar desde la politica, sin vision, cambios en el modo de vivir

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...

Sobre los efectos de inducir y/o forzar cambios en el modo de vida tradicional de los pueblos sin suficiente conocimiento y reflexión previa sobre todos los efectos secundarios derivados. No es mas que una reflexión simple y mal redactada, pero espero que sea útil a quien la lea.



Nunca termino de asombrarme del atrevimiento de la clase política cuando induce o fuerza cambios en el modo y estilo de vivir de los pueblos. Es casi tan grande el atrevimiento, como el que yo tengo al opinar de modo publico sobre cuestiones sobre las que no tengo un conocimiento tan profundo como fuera preciso y deseable, pero al menos a mi no me pagan por ello, ni tampoco tengo tanto poder de influencia sobre las decisiones o las obligaciones de terceros como para que sea algo preocupante que mis opiniones puedan ser equivocadas. Solo me permito opinar porque pienso que es un tema relevante y de interés para todos.

Desde la perspectiva de alguien que no tiene contacto profesional (*) con el mundo de la agricultura y la ganadería y evita lo pernicioso del excesivo contacto con la política "profesional" en estado puro, no puedo evitar ver la realidad y opinar como lego en la materia sobre como determinadas decisiones en la política no preveen muchos de los efectos secundarios de sus decisiones en el cotidiano vivir de mucha gente y los efectos sobre el entorno.

Una de estas decisiones es la de promover o forzar en la práctica o a través de leyes el abandono de la agricultura y la ganadería llevada de la forma tradicional, sin preveer ni tratar de encontrar una vía de corrección de los efectos nocivos de esta decisión sobre la vida de agricultores y ganaderos y también sobre el entorno natural en que viven, todo por favorecer a la industria y el comercio antes que a los ciudadanos y el medio natural.

Cuando se fuerza a la profesionalización orientada al mundo comercial a colectivos que en determinadas àreas geograficas están orientados mayoritariamente a la obtención de alimentos para su propio sustento se derivan de ello a veces efectos secundarios que ni se preveen ni se tratan de corregir. Las decisiones al respecto en Galicia y tal vez en otras comunidades autonomas de España son un buen ejemplo de ello.

El agricultor tradicional cuidaba sus montes, como medio para obtener de ellos no solo la madera para el fuego de sus hogares, sino también la base vegetal de sus abonos naturales.  Por ello cortaba y recogía la vegetación (tojo y otros) que mezclado con las heces del ganado solucionaba sus necesidades de un abono natural al tiempo que mantenía los montes limpios de vegetación evitando con ello el alto riesgo de incendios. El calor generado por la fermentación de la base de sus abonos proporcionaba calor que a sus hogares y al ganado, motivo este por el cual se situaban las cuadras en la planta baja de las casas en lugar de situarlas en construcciones anexas.

Hoy en día el uso casi único de la madera es su venta a cambio de dinero, son recursos económicos que el agricultor necesita para proveerse en el mercado de productos que antes obtenía por si mismo, abonos y alimentos, sin mas coste que el trabajo y los impuestos sobre la propiedad de la tierra.

El abandono mayoritario del uso de estos abonos naturales hace al agricultor dependiente de la industria quimica, sin perjuicio de otras consecuencias derivadas de su uso excesivo. El abandono del uso tradicional de la madera en el consumo domestico en sus hogares le ha llevado a tomar decisiones sobre cambio de las especiés plantadas en los montes por motivos puramente económicos que perjudican el bosque autóctono introduciendo especies poco apropiadas para el suelo y el clima local que aumentan el riesgo de fuegos y favorecen una mayor erosión, todo ello movido únicamente por la necesidad de disponer un medio de proveerse de dinero para obtener productos que muchas veces no necesita o que ahora se ve obligado a consecuencia de sus decisiones a comprar, cuando antes lo producia como fruto de su trabajo.

Sin duda esto produce de modo indirecto otros efectos, algunos de ellos positivos, pero dudo mucho que las decisiones se hayan tomado pensando en ellos.

Creo que estas reflexiones son perfectamente validas como base para inducir a la reflexión sobre como la politica ha influido en los cambios del modo de vida de otros pueblos, particularmente los aborígenes de cada nuevo continente que se ha "descubierto".

Lo relevante en todo caso es pensar en como poner en marcha mecanismos que corrijan las consecuencias nefastas de algunos de estos cambios si mi razonamiento es correcto y revisar en el futuro con más detalle los posibles efectos secundarios de las decisiones políticas.

De ti que me estás leyendo, espero tus reflexiones, respuestas tal vez... La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan...

*Un agricultor es en mi opinion un profesional,  en el sentido de trabajador que ejerce un oficio con conocimiento, aunque no haya sido adquirido en una escuela o universidad, que trabaja para suministrar productos a terceros y/o para su propio sustento, ademas de un cuidador de su entorno en su propio interés, cuando las perversiones morales que introducen el sistema monetario y la avaricia no distorsionan su escala de valores e intereses.

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