lunes, 19 de agosto de 2013

Sobrementir... Un juego con ppalabras para Mariano Rajoy


Desde A Coruña, para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...


Recuerdo que hace ya unos años, un compañero de trabajo me decía en una pausa de nuestras ocupaciones que le llamaba la atención que no mentía nunca. Al ver mi cara de "orgullo por lo que consideraba un "reconocimiento" de algo positivo, me aclaró que el lo veía como algo negativo.

Siguiendo con el tema de la mentira, algo a lo que estamos habituados en nuestra clase política, con escasas y honrosas excepciones, esto me trae a la memoria un caso norteamericano, el caso del presidente Clínton y Mónica Levinsky... 

En ese episodio de acoso y derribo político, que alcanzó resonancia mundial, se situaba el termómetro de la calidad moral del presidente a media altura, y se argumentaba de modo un tanto forzado para darle al tema cariz político, que si el presidente mentía públicamente a la cámara y a la nación en un tema personal... ¿Quien podía asegurar que no lo haría en cualquier otro asunto de mayor importancia...?

Volviendo a este país, me pregunto... ¿Por qué en este país, mentiras mucho mas graves sobre promesas hechas a la ciudadanía, no han puesto en la calle a nuestro presidente Mariano Rajoy? Ni siquiera se ha sonrojado al mentir nuevamente con todo su equipo para cubrirse las espaldas.

Tal vez es que en este país el simple mentir no basta, es preciso sobrementir ante un juez porque mentir, con o sin sobres, a la oposición y a los ciudadanos no es importante y no merece castigo, ni desde las camaras, ni desde la opinión publica, ni desde las urnas, ni desde la calle.

De ti que tal vez me estés leyendo, espero tus reflexiones, tus respuestas tal vez... La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos y del paso del tiempo.


En la arena nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo...


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