viernes, 20 de septiembre de 2013

Cuando el poder marca el rumbo a las balas

A veces el poder político que como ciudadanos otorgamos a las mayorías parlamentarias pasadas, presentes o futuras no se conforma con el poder real que tuvo, tiene o tendrá en cualquier tiempo pasado, presente o futuro; que le permitió, permite o permitirá el control de las instituciones, de los cámaras, las fuerzas del orden o los ejércitos... Cuando el poder no admite la victoria, la derrota o el olvido como límites a su acción, entonces le marca el rumbo a las balas que llevan nombre propio.

Podría ocurrir en cualquier país del mundo, afortunadamente solo ocurre en unos pocos... "Hoy", como tantas otras veces, ha ocurrido en Colombia. Quizás ha ocurrido, ocurre u ocurrirá en muchas otras ocasiones, en muchos otros lugares... Seguramente no salió, sale o saldrá en ningún medio, pero la red es un medio abierto, sin puertas, sin limites, pero cargado de memoria. De nosotros depende que, cuando así deba ser, jamás exista el olvido.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...



Hoy en Colombia, antes en muchos otros países, la red tiene memoria cuando la política señala el camino a las amenazas, a las balas. Cruzar fronteras es entonces el único camino, es la puerta grande por la que los defensores de los derechos humanos que plantan cara al miedo buscan la justicia y la paz rompiendo las fronteras por el camino del exilio...

No voy a citar nombres, ¿Para qué? Quién quiere ver, ve. Quien quiere escuchar, escucha. Quien quiere callar, calla...y de los silencios nace el poder de los monstruos en nuestros sueños y en la vida real.

Alegrémonos solamente cuando las balas no encuentran destino, cuando las amenazas lo pierden en el camino del odio. La vida siempre es el camino, y el tiempo y la historia serán los jueces implacables de nuestras decisiones y nuestros actos pero... hoy una vez mas siento tristeza, vergüenza y a pesar de todo no puedo dejar de sentir esperanza. Nunca todo está perdido. La paz y la reconciliación a veces encuentran su propio camino, pese a quien pese...aunque ahora en el camino, aun en los trópicos, haga frío.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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