martes, 10 de septiembre de 2013

La vulgar simpleza de las comparaciones

De algunas publicaciones en prensa, como de una buena parte del discurso político (muy en particular en los meetings), del lenguaje de las consignas en campaña o en las manifestaciones políticas públicas a pie de calle podría decir que me sorprende la simpleza, pero sería mentir.

La escasa profundidad del enfoque de las cuestiones que se tratan es una constante desde la transición, probablemente desde siempre.

El lenguaje político dirigido a la ciudadanía, centrado más en la emoción que en la razón, en general pone en evidencia que nos toman por memos. Tal vez es que piensan que han cultivado cuidadosamente nuestra ignorancia en ciertas ramas del saber, particularmente en la política; quizás es que confían en que la desinformación y la información parcial o tendenciosa hayan surtido efecto en la creación de la opinión pública favorable a sus propósitos, y solo cargan las tintas en la emoción y en la fe ciega en los "buenos", los que cada cual consideramos "los nuestros".

Nuestra respuesta en las urnas y en la calle, nuestra capacidad de crítica, discusión y planteamiento de propuestas alternativas, nuestra exigencia de información veraz, razonamientos y argumentaciones serios en la opinión y debates electorales durante las campañas y en el parlamento, es lo que puede dar cumplida respuesta a la preocupante pregunta que se nos plantea:

¿Tienen razón? 


Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...

Una de las manifestaciones más evidentes de este hecho son sin duda las comparaciones que se hacen entre la situación económica y política de los distintos países. En casi todos ellos se pone de manifiesto el escaso interés que hay en que estas comparaciones sirvan para algo más que enfocar a la opinión pública hacia una u otra opción política otorgando "bondad" y credibilidad a su programa, sin verdadero interés en que tomemos una decisión informada.

¿Como podemos comparar la situación real de distintos países si ni siquiera tenemos una información fiable de lo que ocurre en nuestro país? Lo más lamentable es que no nos planteamos la necesidad de exigirla y no seamos capaces, una vez planteada, de encontrar vías para lograr el objetivo de que se nos de. Es, como tantas cosas, un pulso sin fin, en el que no siempre estamos a la altura...

La batalla por la libertad no se libra solo en la "transición" política entre una dictadura con gobernantes y "representantes" designados a dedo y una supuesta democracia dotada de un sistema de elección de representantes mediante el voto universal y libre donde las decisiones de gobierno están sometidas a "control", en la existencia de un congreso y un senado, en el acceso público fácil a sus debates más relevantes (sea en presencia o a través de los medios), también se libra en la auténtica libertada de la prensa y en su correcto funcionamiento como cuarto poder. 

Esta libertad de prensa es algo por lo que deben luchar las empresas periodísticas, profesionales de la información y  ciudadanos. No es una meta que se alcanza, es un pulso sostenido, una tensión sin fin, en una guerra que jamás se puede dar por concluida. Quiero hacer aquí voto por el respeto a su independencia, por su función de cuarto poder, por el control de su correcto funcionamiento desde una ciudadanía consciente y crítica.

Captar y estudiar información, informar de modo comprensible de las complejidades de las decisiones de los poderes, cuestionar la información proporcionada por las fuentes, cuestionar la bondad y acierto de las decisiones, cuestionar en todo momento el correcto actuar de todos los poderes con el objetivo de conseguir que una democracia verdadera es en mi opinión una de sus funciones más relevantes.

Creo que ningún ciudadano entiende en profundidad sin su ayuda todas las cuestiones que se debaten en un parlamento, las decisiones política de los ejecutivos,... Creo que ninguno conoce en toda su extensión las complejidades normativas, y todos los hechos que en la vida real determinan, a pie de calle, si las palabras de los parlamentos se transforman en hechos, si los objetivos se cumplen...

En esta batalla los ciudadanos no pueden ser solo sujeto pasivo durante cuatro años, cuya única intervención activa sea en un día, un voto. Han de ser protagonistas si quieren que su pensamiento se refleje en los hechos de la vida cotidiana.

De acuerdo con esta mi opinión, quisiera que como visitante des tu opinión, hagas propuestas, propongas acciones concretas y te atrevas a dar el primer paso en la dirección que consideres correcta.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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