martes, 10 de septiembre de 2013

Un viaje en globo: Una visión simple de la mal llamada austeridad que nos venden como remedio a la "crisis"

A menudo las  parábolas son una herramienta útil para explicar de manera simple los hechos. Tal vez esto sea así porque al simplificar el mensaje, comparando una experiencia que se percibe como compleja o extraña, con una experiencia común y más sencilla, se la despoja de todos los adornos y artificios que nada aportan a la comprensión.

En este caso vamos a utilizar una para explicar la mal llamada "austeridad" que nos venden los poderes públicos y privados, económicos y políticos, que nos gobiernan como "remedio" contra la "crisis".



Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...

Imaginemos que varias personas tenemos que realizar un viaje en globo con una tripulación y un capitán encargados de gobernarlo. Ellos conocen la ruta y los riesgos, saben gobernar la nave, confiamos en ellos, ¡Que remedio!¡Hemos de hacerlo, y nosotros no la conocemos ni sabemos gobernarla!

Estamos cómodamente alojados en la barquilla, con cestas llenas de vituallas que todos hemos comprado para satisfacer nuestras necesidades durante el viaje y, colgando de los bordes de la barquilla están bolsas de monedas de oro que guardan nuestros ahorros para el viaje y el pago del sueldo del capitan y la tripulación. Durante el viaje servirán de lastre, pero en nuestro destino nos permitirán pagar al capitán y a la tripulación que hemos elegido y cumplir todos nuestros deseos y necesidades durante la estancia en nuestro destino. 

Como conocedores de nuestro país, aunque estamos a merced de los vientos, tenemos posibilidades de llegar a nuestro destino porque conocimos las previsiones meteorológicas y confiamos en la pericia del capitán y la tripulación. Cuando los vientos no nos sean favorables podemos bajar a tierra y esperar vientos propicios... Para los viejos lectores será fácil ponerse en situación rememorando las "Cinco semanas en globo" de Julio Verne...

Durante el viaje somos atacados por salvajes caníbales que, con sus arcos nos arrojan flechas que agujerean globo y con ello nos hacen a perder altura. Sentimos miedo porque hay riesgo de que nos capturen y devoren, muy a nuestro pesar, en su próxima comida...

El capitán se reúne con sus oficiales para pensar una solución y, cuando acaban no lo comunicarán,... Todos los miramos inquietos y nos preguntamos ¿Que decisión tomará el capitán de esta nave?

El capitán nos informa de que hay que arrojar objetos por la borda y empieza por arrojar las vituallas en primer lugar guardando algunas provisiones a escondidas en sus bolsillos para el y los oficiales que necesita para gobernar el globo, luego sigue con las bolsas de oro guardándose a escondidas el dinero de los sueldos de él y sus oficiales, pero no es suficiente y, por ultimo, arroja la barquilla, quedando todos colgados de las cuerdas de las que pendía. Cuando ya no queda ningún objeto que arrojar a la vista, nos pone ante varias opciones sobre que podemos hacer...
  1. Podemos esperar que el globo caiga y confiar en que, llevados por el viento, consigamos alejarnos a tiempo de los salvajes, para evitar morir todos devorados por los caníbales.
  2. Podemos arrojar a algunos de los pasajeros por la borda, dejándolos a merced de los caníbales,  para perder peso y elevarnos salvando la vida de los restantes.

Como no conocemos las artimañas del capitán pensamos que, dado que el viento es muy débil, no tenemos ninguna posibilidad de salvarnos confiando en que nos empuje... Como el tiempo apremia, empezamos a mirarnos unos a otros haciendo cábalas en silencio sobre a quien deberíamos arrojar por la borda. Evidentemente todos valoramos nuestra propia vida, todos consideramos que debemos salvarnos, así que pensamos: Deberíamos empezar por arrojar a los más viejos porque ya han vivido mucho, luego continuar por los más enfermizos, porque tendrían menos posibilidades de llevar una vida larga y fructífera y así seguimos buscando víctimas propiciatorias para salvar a los jóvenes, sanos, listos y por supuesto apartamos al capitán y sus oficiales de este "juego de las sillas musicales", porque son necesarios para llevarnos a destino...

Ahora imaginemos que una ráfaga de viento hace que suenen  las monedas en el bolsillo del capitán y, cuando nos damos cuenta registramos sus bolsillos y encontramos la comida y las monedas que se ha guardado para si y sus oficiales.

Si fueses uno de los pasajeros o tripulantes ¿Qué harías a continuación con el capitán y sus oficiales?

De ti que me estás leyendo, espero tus reflexiones, respuestas tal vez... La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan...

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