domingo, 3 de noviembre de 2013

El miedo, la angustia y la bochornosa normalidad

Resulta chocante que en tiempo presente coexistan la angustia de unos, el miedo soterrado de otros y la bochornosa "normalidad" de unos pocos en medio de un silencio de la mayoría social que ahoga con su sola presencia.

Lo que en cualquier tiempo denominamos "normalidad" no es sinó un compromiso, una tregua pactada entre enemigos irreconciliables agotados por una guerra sin fin... Es la lucha social que, en los momentos de mayor lucidez, desconoce fronteras geográficas o temporales para ser simplemente una lucha humana...

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...

En este momento se hace evidente una ruptura en el contrato social que, en condiciones normales, hubiera desatado una lucha social mucho mas intensa que la que se está desarrollando.

Los poderes económicos han tomado sin disimulo el control del poder político y los medios de comunicación y, valiéndose de ambos, ejercen o al menos lo intentan, presión sobre el poder judicial con todo el apoyo sin disimulos del ejecutivo, del partido gobernante y de facto de parte de la oposición, aunque su discurso público diga lo contrario.

¿Que explica que mientras muchos sufren, otros callen y unos pocos no solo mantengan sus privilegios sino que se permitan reirse de los demás sin disimulo...?

Resulta bochornosa en estas circunstancias la aparente normalidad social, tal vez nos sometemos con demasiada facilidad porque nos falta coraje...

¿No nos damos cuenta quizás de que mientras esperamos a las próximas elecciones habrán robado ante nuestras narices lo que una vez llamamos democracia y hoy en día ya no sabemos como nombrar sin vergüenza?

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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