miércoles, 8 de enero de 2014

Preferentes. Años de promesas y un nuevo y último plazo.

En este país la espera cuando se trata de buscar responsables, castigarlos y  resarcir a las víctimas se hace eterna cuando los supuestos responsables tienen poder económico, político o cualquier venenosa mezcla de ambos... Es el caso de las preferentes, pero no es el único.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...

El martes 7 de enero de 2014 la Plataforma de afectados por las preferentes y subordinadas de A Coruña volvió una vez mas a manifestar su protesta ante la central de NovaGalicia Banco. 

En el largo período de espera por una solución y el castigo de los culpables, que ya abarca años,  en ningún momento han parado las reclamaciones y protestas. En la larga y tediosa espera se han mantenido constantes en la defensa de sus derechos por las más diversas vías, siempre pacíficas, por las que han pretendido obtener justicia y reparación.

Desde hace mucho tiempo a nadie en el colectivo convencen las promesas, solo aguardan por los hechos en una espera que parece interminable. En algún momento alguien les tendrá que devolver lo que en buena ley es suyo, sus ahorros. En algún momento alguien les tendrá que devolver la confianza en la justicia, la politica, las instituciones, la banca..., pero no solo a ellos, a todos los ciudadanos.

En su lucha se han ganado el respeto de muchos, razones no faltan, han sido desde sus comienzos uno de los colectivos más constantes en la defensa de sus derechos.

Eso será si quienes mandan todavía pretenden que cualquier poder en este país conserve lo poco que le queda de credibilidad y confianza ciudadana.

Es tiempo de espera en este estado de cosas que debería llamarse "última oportunidad"...



...y el reloj corre...

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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