viernes, 20 de junio de 2014

Botellón de miel

Luego de una serie de dias con sobredosis de azucar, como colofón, un barril de miel. Si alguien quedaba inmune al hartazgo de loas a la monarquía por padecer privación de todos los sentidos sometidos al imperio  directo de los médios, sin duda se habrá hartado de leer en braille la sobredosis de este jueves, de cuyo vergonzoso fallo solo la vergüenza, propia aquí y ajena en el extranjero, ha podido salvar la cara a este país, sus medios, su banca, sus empresas y su política, en los medios internacionales.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...



Han pretendido nuestras "élites" con este bombardeo de loas previo, con el fasto y el pase de modelos "discreto", con los aplausos de nuestros "representantes" abrir el camino al lleno de las calles en borreguil entusiasmo patríotico desbordado. Ha sido un fracaso, sin duda, pero no necesariamente por falta de borregos simples, que haber hailos, como en todo colectivo humano, pero no tantos como Uds. quisieran para sus propósitos de control colectivo.

La depresión post futbolera, las vacaciones, los turistas inteligentes y la desafección que no necesariamente está dirigida específicamente a la monarquia, pero si a las "elites" que gobiernan, ha causado un estruenduoso fracaso. La simple protesta organizada a lo largo de los últimos años ha movido multitudes mil veces mayores a pesar de los escasos y restringidos medios de organización social. Si algo les derrota son sus actos, su lamentable ineficiencia y la inseguridad a la que les somete el miedo que no logran ocultar sus impenetrables caras de poker vestidas siempre con sonrisas.

Nos han ofrecido fe fingida, esperanza basada en ella y promesas de cartón piedra, tan huecas como la solidez de sus hechos ficticios que jamás llenan estómagos o cerebros no sometidos a sus dosis de soma.

Nosotros, la gente de a pie, no necesitamos fe, la tenemos. Conocemos nuestras propias fuerzas y limitaciones, nuestras virtudes y defectos. Necesitamos fe en la capacidad de uds. Y en su buena fe. Esa fe no se improvisa, no es cuestión de marketing, es cuestión de hechos que no puede falsear las campañas de propaganda o las promesas. Los hechos, esa herramienta de juicio indiscutible que nos hiere a cada instante del acontecer diario.

No es cuestión de sistema, muchos podrían servir. No es cuestión de persona concreta, esta podría servir con majestad o sin ella. No es cuestión de fuerza inspiradora de miedo, aunque dicen que el verdadero poder, el último e ineludible, el de inflingir dolor o matar, el único verdadero del que solo morir nos libra, es el definitivo.

Solo la verdad y los hechos mueven la historia de la mano de los pueblos convencidos de la ruta de su propio destino. Con ambos afrontan con o sin temor, con o sin fuerzas, los sacrificios y alegrias de la vida diaria hasta el último aliento. No es el caso. Se nos esconde la verdad desde la primera leche, desde el primer aliento, desde el primer acto de construcción colectiva. Se nos niega desde esa primera hora el derecho a mirar de frente nuestro destino y afrontarlo.

Está próximo el día en que la ira desbordará sus cálculos y previsiones. Para los pueblos convencidos de su camino no existe antídoto de poder posible. Recen para que sea desde la inteligencia y no de la estupidez desde donde se les someta a juicio, porque la estupidez y la ira forman una masa implacable que olvida la humanidad y la justicia para satisfacer sin freno su propia bestialidad animal en el objeto de su odio.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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