miércoles, 9 de julio de 2014

El fin de la palabra

Desde todos los poderes del estado que están en su mano, que cada vez son más, el gobierno consume sus últimos cartuchos en destruir el estado social sin concesiones a las protestas en las calles o al debate legislativo. Sus restantes energías siguen dirigidas a destruir "legalmente" la ya de por si escasa separación de poderes. No son los primeros que desde el gobierno lo hacen, solos o en compañia de terceros pero quisiera ver que fueran los últimos.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...


Lo que queda de independencia judicial, de debate legislativo, de capacidad de protesta social en la la calle es lo que queda hasta que el voto nos devuelva la capacidad de redención mediante el castigo electoral sin concesiones.

El castigo electoral es necesario, por mas necesaria es la alternativa, el pensamiento, la organización y el diálogo que ya no depende del gobierno por la simple razón de que ya solo es tarea de la oposición que necesita crear alternativa de gobierno.

Las cartas "escondidas" en la mangas del gobierno son la posibilidad del pacto en política nacional para sumar fuerzas con el principal partido de la oposición, los cambios legislativos para cambiar las reglas de juego, la ocultación de información y la manipulación mediática.

En mi opinión solo si en algún momento ve su mano escondida como perdedora el gobierno jugará su ultima carta, el adelanto de elecciones mientras conserve ventaja.

¿Quién correrá más, el tiempo o la soga que nos estrangula? Los vivos no lo contarán, los muertos, como siempre, guardarán silencio, y el vencedor contará la historia.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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