lunes, 29 de septiembre de 2014

España: Inmigracion y derechos sociales

Las oleadas masivas de inmigración son solo la parte más visible de un problema, el que ha creado el colonialismo con ocupación física, el político y el económico. Los restos que quedan son el subdesarrollo, la dependencia y las medidas militares, políticas y económicas que se siguen aplicando para mantener la situación que convierte a los países en desarrollo en proveedores baratos de materias primas sin procurar contribuir a su desarrollo técnico, económico y humano.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...
Salto másivo de la valla, concertinas y sus efectos
Hoy voy a hablaros sobre un tema que afecta a muchos países, la inmigración vista por los ojos de un español; También sobre otros problemas relacionados que afectan especialmente en este momento tánto a los españoles como a los ciudadanos de otros países del sur de Europa y a los inmigrantes, especialmente a los que han entrado sin cumplir los requisitos legales de inmigracion.

Antes que nada he de deciros que este es un tema con el que no estoy conectado de un modo constante, solo de modo puntual para afrontar problemas concretos puesto que me mantienen ocupado muchas otras causas sociales.

He colaborado puntualmente en mi ciudad en protestas de movimientos sociales de ayuda a inmigrantes por deportaciones, por los CIES (centros de internamiento de extranjeros) aunque no los haya en mi comunidad autónoma  y por el acoso policial a los vendedores ambulantes inmigrantes en mi ciudad.

Yo lo veo, antes que como un problema, como un derecho humano básico, en el cual las fronteras son solo la linea divisoria de fuerza que pone en evidencia la protección ante las consecuencias del colonialismo y la pobreza existente por otras causas anteriores a el.

En España las migraciones proceden principalmente de América latina, Africa, China y otros países de la Unión Europea (particularmente de los mas pobres, pero también de los países más ricos atraídos por los precios más bajos de los productos y servicios).

Dejando a un lado el tema del turismo o la residencia temporal o permanente de los países más ricos, europeos o no, nos quedan las migraciones de América latina y Africa, el caso de los inmigrantes Chinos es distinto por sus peculiaridades. Hoy voy a hablaros solo del caso de Africa.

Los principales puntos de entrada de los mígrantes africanos en España son Ceuta y Melilla (ciudades españolas en el norte de Africa), las provincias costeras de Andalucia y las Islas Canarias. Su principal motivo es sin duda económico, aunque sin duda una cierta cantidad de personas migrarán con objeto de buscar refugio político. Evidentemente muchos de los problemas de Africa, que no todos, tienen su origen en el colonialismo, el antiguo y el actual, sea por ocupación fisica, imposicion política o económica. Sin duda de sus consecuencias se deriva en gran parte de presión migratoria que sufre Europa y en particular los países del sur, ya sea como punto de paso o destino de las migraciones.

La variación constante de las políticas migratorias no hace más que agravar el problema, hora animándola con medidas de regularización masiva, hora conteniéndola con exceso de fuerza o con “devoluciones en caliente”. Esto produce oleadas migratorias que a menudo es difícil controlar o contener, donde se llega a emplear medidas de fuerza por ambas partes, aunque sin duda la mayor fuerza está en las fuerzas de orden publico que, a veces llegan a extremos excesivos en gran parte por la falta de efectivos y medios para contener las oleadas de forma más controlada.

En cuanto a las medidas de control de fronteras los problemas más graves son las oleadas en si mismas, el empleo de concertinas y otras medidas de disuasión, el empleo de medios antidistúrbios y las “devoluciones en caliente”. Cada una de ellas merecería por si misma un tratamiento por separado como temas independientes.

Las oleadas, los asaltos a las vallas fronterizas tienen otro efecto secundario, la acumulación de migrántes en espera de repatriación forzada en centros construidos a propósito para este fin, los CIES. Se llega a situaciones de hacinamiento, de falta de medios materiales y humanos para atenderlos debidamente y además, por las dificultades para identificar su origen (ellos mismos se niegan a menudo a facilitar la información), la situación se prolonga en el tiempo.

A todo esto hay que añadir como agravante la mal llamada “crisis económica”, los gobiernos y políticas neoliberales y sus restricciónes de los gastos en servicios sociales (particularmente la sanidad), las dificultades de integración cultural y laboral y el rechazo social que muestran los sectores más conservadores de la población que se agudizan en las actuales circunstancias políticas, económicas y laborales.

La respuesta política desde el poder contra los migrantes y los movimientos sociales que los ayudan ha sido y es en la última legislatura la represión, el castigo con multas y en el caso de los migrantes las deportaciónes masivas a sus países de origen.

Esto no ha sido siempre así, ha babido tiempos mejores y políticas más generosas en las que se han producido regularizaciones de residencia masivas pretendiendo al menos aliviar el problema legal y humano y se ha prestado asistencia sanitaria gratuita por tiempo indefinido incluso a quienes llegaban sin cumplir los requisitos burocráticos de inmigración.

El tema es mucho más extenso y merece ser tratado con más profundidad, el tiempo dirá si hay disponibilidad de ese tiempo y si puedo dedicar el mio a elaborar el material.

Este artículo es una colaboración para mi amiga Claudia Quintero en Colombia.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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