domingo, 28 de septiembre de 2014

"Me importa muy poco" y "No admito como juego de azar la ruleta rusa"

Sinceramente me importa muy poco (por decirlo educadamente) de donde sea quien gobierne, me importa lo que planea hacer y sobre todo lo que hace. Creo que el nuevo orden mundial que está intentando despuntar se parece más a "Los juegos del hambre" de lo que fuera de desear.

Desde A Coruña - Galicia (España), para cualquiera que siga este espacio en texto, voz o vídeo desde cualquier lugar del mundo...



Con todo mi respeto para quién tenga otra visión pues no hay animadversión por principio, a mi me importa una mierda de donde sea quien gobierna. Que sea "de los mios", atendiendo a origen o afinidad política no me garantiza un mayor respeto a los derechos u opinión de la mayoría teniendo en cuenta el pensamiento de las minorías y tratando de dar satisfacción a sus necesidades y deseos dentro de un orden.

Esto viene a cuento del auge de los nacionalismos, cualquiera que sea su nivel territorial. La verdad me tienen harto estas batallas sin fin en los medios que aburren hasta al mas templado y desvían la atención de las cuestiones realmente importantes.

El neoliberalismo, por poner una etiqueta a la nueva ola de egoísmo mezquino, se parece cada vez más a un nuevo orden social sin contrato social visible, respetado, ni respetable, que se parece más cada hora que pasa a los juegos del hambre.

Esto viene a cuento de lo que está ocurriendo con el papel, hasta ahora cumplido por el estado, con mas o menos eficiencia, con más o menos recta intención, de moderador social y garante del respeto a los  derechos fundamentales garantizados por la constitución y las leyes.

En este momento ni los gobiernos están respetando los principios, por no hablar de las las leyes, ni siquiera se esfuerzan demasiado en simular que lo hacen. El barniz mediático de aparente respeto a los compromisos adquiridos en los procesos electorales y a los principios morales más básicos se está cayendo, exactamente igual que el barniz o la pintura del mobiliario urbano abandonado a su suerte.

La claridad mental de la colectividad es fruto de la reflexión de los individuos, del diálogo abierto y el paso del tiempo. Todos los caminos se abren dando un primer paso y yo procuro cada día abrir camino en la medida de mis posibilidades.

En la arena de este circo nos veremos, detrás de la cámara, con el bolígrafo en la mano, estaré como testigo cuando las circunstancias lo permitan, pero no esperes de mi solo la simple observación, a menudo estaré en la procesión y tocando las campanas...

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